Es la peor tragedia vial de la que se tenga registro en esta provincia: 19 personas murieron el sábado al volcar un ómnibus de larga distancia de la empresa chilena Turbus que se dirigía a más de 100 kilómetros por hora hacia Chile.
Es la peor tragedia vial de la que se tenga registro en esta provincia: 19 personas murieron el sábado al volcar un ómnibus de larga distancia de la empresa chilena Turbus que se dirigía a más de 100 kilómetros por hora hacia Chile.
El hecho se produjo en las inmediaciones de la localidad de Horcones, en la Curva del Yeso, en el kilómetro 1223 de la ruta 7, en el corredor internacional. En la zona, con varias curvas y contracurvas peligrosas, hay carteles que advierten que la velocidad máxima no debe superar los 40 kilómetros.
La unidad, sancionada por fallas cinco veces en su país, partió desde la Terminal de Ómnibus del Sol de Mendoza alrededor de las 22.30 de anteayer con 35 pasajeros adultos, más los dos tripulantes, y cinco chicos, de los cuales tres se encuentran en grave estado en el hospital pediátrico Humberto Notti.
La pérdida de control del vehículo, en el que viajaban 32 argentinos, seis chilenos, un haitiano y un colombiano, se produjo pasada la medianoche en la zona cercana a la puerta de entrada del Parque Aconcagua, a 10 kilómetros de la frontera.
Con el correr de las horas se confirmó que fueron 19 los muertos y 21 los heridos. El gobierno provincial decretó un día de duelo y, anoche, se esperaba que dieran a conocer el listado de las personas fallecidas, desde la puerta del Cuerpo Médico Forense, donde todo era desesperación y desconsuelo entre los familiares de las víctimas, que de a poco iban reconociendo los cuerpos.
Según varios testimonios de sobrevivientes, el chofer y su relevo, identificados como Pedro Vargas Campos y Francisco Sanhueza, conducían a gran velocidad y fueron advertidos en varias oportunidades de que quitaran el pie del acelerador. Los heridos sólo se acuerdan de que hubo algunos gritos y que, luego, despertaron en el hospital.
Se busca determinar ahora, con estudios toxicológicos, si los conductores se encontraban bajo los efectos del alcohol o de alguna droga. Fuentes ligadas a la investigación y luego el procurador general de la Corte, Alejandro Gullé, confirmaron que el tacómetro del colectivo quedó trabado en los 100 kilómetros por hora, lo que evidencia que el chofer conducía más rápido aún, antes de empezar a frenar.
Mientras, la justicia provincial, con la causa en manos del fiscal provincial Gustavo Pirrello, calificó el hecho en primera instancia como homicidio culposo y tiene bajo la mira a los dos conductores.