El ex jefe de Operaciones de la ex SIDE Antonio "Jaime" Stiuso se negó este miércoles a declarar como testigo en la causa AMIA, alegando que tiene una denuncia del Gobierno anterior por supuesto encubrimiento del atentado terrorista, informaron fuentes judiciales.
El espía compareció durante más de una hora ante los fiscales de la unidad especial UFI AMIA para el esclarecimiento del ataque terrorista, Sabrina Namer y Roberto Salum, en la sede ubicada en el séptimo piso de la calle Hipólito Yrigoyen 460, frente a la Plaza de Mayo, oficina que estaba a cargo del fallecido fiscal Alberto Nisman.
Los periodistas y fotógrafos que se acercaron hasta la UFI AMIA no podían subir hasta el séptimo piso ni permanecer en el hall del edificio por indicación de los vigilantes de seguridad privada, según pudo constatar DyN.
No obstante, trascendió que el pase del espía por allí fue muy breve: junto a su abogado Santiago Blanco Bermúdez presentó un escrito en el que dice que sobre él pesa una denuncia por encubrimiento de la investigación y que, en caso de declarar, sus dichos podrían ser utilizados en su contra en aquella otra causa.
Luego saludó, se puso una gorra y anteojos y se retiró del edificio a través del garaje para evitar a la exposición.
Stiuso regresó al país el 19 de enero pasado, luego de un año de ausencia tras la muerte de Nisman, para declarar precisamente en esa causa y manifestar su convicción de que el titular de la UFI-AMIA fue asesinado de un tiro en la cabeza porque se negó a seguir la orden del Gobierno para frenar las investigación contra Irán en la voladura de la mutual judía.
Tras su extensa exposición en esa causa, la jueza Fabiana Palmaghini se declaró incompetente y derivó el caso al fuero federal.
Pero mientras se define esa cuestión, Stiuso cumplió con la citación que le había cursado la UFI-AMIA a raíz de un informe nunca encontrado sobre entrecruzamiento de más de 40 millones de llamados internacionales hechos y recibidos en la Argentina desde 1992 a 1996, para saber si podían encontrarse comunicaciones que pudieran estar vinculadas al atentado terrorista.
Cuando los reemplazantes de Nisman se hicieron cargo de la unidad, el informe no estaba y los responsables de la Secretaria de Inteligencia, Oscar Parrilli y Juan Martín Mena, apuntaron a Stiuso.
Mientras la UFI-AMIA lo llamaba como testigo y motorizaba un pedido de "circular azul" para Interpol para localizarlo, el Gobierno decidió radicar una serie de denuncias penales contra el famoso espía.
En abril pasado Parrilli presentó una denuncia por entender que durante diez años no hubo resultados en "presuntas tareas encomendadas y en desarrollo entre el Fiscal Nisman y el Ing. Stiuso(sic) (...) más allá del simple intercambio postal entre requerimientos, informes de dificultades, presuntos avances y promesas de informes conclusivos". Y porque tras su licencia y jubilación el agente "no hizo entrega al suscripto, como superior jerárquico, de ninguna documentación, material o información, ni refirió siquiera sobre la existencia de tareas en curso pendientes de respuesta o de importancia y urgencia" en relación al caso AMIA.
A mitad de año, la denuncia se amplió a la figura de "encubrimiento agravado" porque Stiuso no habría realizado los entrecruzamientos ordenados.
Esa denuncia está en poder del juez federal Julián Ercolini pero se acumuló a otra hecha por el ex titular de la ex SIDE Miguel Angel Toma contra Parrilli y Mena.
Bajo esas acusaciones, el espía aclaró que no podía declarar hoy como testigo -bajo obligación de decir verdad- en la UFI-AMIA.