El estimador mensual de actividad económica (EMAE) registró en julio una caída de 1,4% en la comparación interanual (i.a.) y de 2,9% respecto de junio en la medición desestacionalizada.
Así, se mantuvo el efecto “serrucho” con este indicador clave, que alterna subas y bajas. En cuatro de los siete meses relevados la actividad subió, y en tres bajó.
El estimador mensual de actividad económica (EMAE) registró en julio una caída de 1,4% en la comparación interanual (i.a.) y de 2,9% respecto de junio en la medición desestacionalizada.
Así, se mantuvo el efecto “serrucho” con este indicador clave, que alterna subas y bajas. En cuatro de los siete meses relevados la actividad subió, y en tres bajó.
Con relación a igual mes de 2025, siete de los quince sectores de actividad que conforman el EMAE registraron subas en julio. Se destacaron Pesca (424,5% i.a.) y Explotación de minas y canteras (8,4% i.a.).
Estas actividades fueron a su vez las de mayor incidencia positiva en la variación interanual del EMAE, seguidas por Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (0,7% i.a.).
La suma de estos sectores aportó 1,0 punto porcentual (p.p.) a la variación interanual del EMAE.
Por su parte, ocho sectores de actividad registraron caídas en la comparación interanual, entre los que se destaca Comercio mayorista, minorista y reparaciones (-5,1% i.a.).
Este sector, junto con Industria manufacturera (-4,6% i.a.), le restaron 1,3 p.p. a la variación interanual del EMAE.
Para Facundo Beltramone, economista de la Fundación Libertad, los datos oficiales disponibles “muestran una señal de debilidad en el margen. En términos desestacionalizados y respecto de junio, la producción industrial manufacturera cayó 5,0%, la construcción 4,6% y la producción minera 0,9%”.
“A la misma señal se sumó el comercio exterior: las exportaciones retrocedieron 4,9% y las importaciones 4,5% frente al mes anterior. En conjunto, los indicadores conocidos anticipan un julio débil para el nivel de actividad”, indicó.
Sostuvo que los datos “deben leerse dentro de una trayectoria que viene mostrando bastante volatilidad. El EMAE desestacionalizado aumentó 0,4% en enero, cayó 2,6% en febrero, rebotó 3,5% en marzo, volvió a retroceder 1,5% en abril y 0,5% en mayo, y creció 0,8% en junio. Más que una trayectoria lineal, durante 2026 aparece una economía moviéndose en forma de serrucho, alternando correcciones y recuperaciones mensuales”.
“Esa dinámica también se observa en los datos trimestrales. El PIB desestacionalizado había crecido 0,7% en el primer trimestre de 2026 respecto del último trimestre de 2025, pero en el segundo trimestre registró una caída de 0,6% frente a los primeros tres meses del año. Aun así, el nivel de actividad se ubicó 2,0% por encima del segundo trimestre de 2025”, indicó.
El dato efectivo del segundo trimestre resultó, además, algo mejor que lo que anticipaba el último REM: el relevamiento de agosto esperaba una contracción desestacionalizada de 0,9%, frente al descenso finalmente observado de 0,6%. Hacia adelante, el consenso proyecta una recuperación de 1,1% en el tercer trimestre y de 1,3% en el cuarto. En ese escenario, la debilidad observada en los últimos meses sería consistente con una recuperación irregular, con retrocesos y avances sucesivos, más que con una trayectoria lineal de crecimiento.