jueves 02 de julio de 2026

Independiente se consagró campeón de la Sudamericana en el Maracaná

El equipo de Ariel Holan empató 1 a 1 con Flamengo y festejó a lo grande. Con esta conquista, el Rojo retornará a la Copa Libertadores.

14 de diciembre de 2017 - 05:24

Independiente obtuvo esta noche la Copa Sudamericana en el histórico estadio Maracaná, de Río de Janeiro, tras empatar en la final 1 a 1 con Flamengo, reivindicando su "mística" internacional, esa que lo sigue sosteniendo como el único y merecido "Rey de Copas" del fútbol argentino.

Y con esta conquista que además le permitirá retornar a la Libertadores, la que más ganó en la historia (siete, sin perder todas las finales que disputó), recuperó, o empezó a recuperar un lugar en la historia de la mano del director técnico Ariel Holan, el "técnico-hincha" que le refrescó el "paladar negro" tradicional a la parcialidad "roja", empezando por el saludo inicial al salir a la cancha, como hoy ocurrió en un Maracaná que fue testigo de otra vuelta olímpica internacional de los "Diablos rojos" de Avellaneda.

Ni los vidrios rotos del micro que lo trasladó hasta el mítico Maracaná por los piedrazos recibidos de los "torcedores" de Flamengo, ni la franca minoría de sus hinchas en las tribunas, ni mucho menos la historia de su rival. Nada de eso amedrentó al Independiente de Ariel Holan en Río de Janeiro.

Es que con su fútbol y la lección aprendida en el cotejo de ida que llevó al técnico a realizar un par de retoques al equipo pensando más en su defensa que en su ataque, algo poco usual en él, Independiente pareció no tener nada que temer cuando saltó al césped del estadio "mais grande do mundo".

Entonces ese precepto instalado en instancias de final como estas, ante un escenario hostil por donde se lo mire, excepto en su tamaño, que se redujo a medidas más "normales" de 100 por 68 metros, de "aguantar los primeros 20 minutos", no le hizo falta al "rojo".

Es que de movida no más el conjunto de Avellaneda manejó la pelota como en el partido de ida que ganó con justicia por 2 a 1 como local, y desarrolló ese mismo juego como visitante, aunque con Nicolás Domingo como doble cinco y el vasco Fernando Amorebieta en el centro de la defensa, ocupando respectivamente los lugares que en el primer enfrentamiento fueron de Juan Sánchez Miño y Gastón Silva.

Estas dos presencias fueron las que le dieron equilibrio a Independiente cuando en el segundo tiempo del primer partido los brasileños se adueñaron de la pelota en el tramo final del segundo período.

Y si bien el dominio no era abrumador, con el fútbol de los "chiquitos" Martín Benítez, Maximiliano Meza y Ezequiel Barco, los tres hacedores de juego instalados por detrás de Emanuel Gigliotti y por delante de Domingo y Diego Rodríguez, a Independiente le alcanzaba para adueñarse del desarrollo del partido.

Sin embargo, cuando parecía tener todo controlado, el "rojo" volvió a padecer en el juego aéreo con un tiro libre cruzado desde la derecha que conectó de cabeza en el segundo palo Everton, rechazó al revés Domingo y Lucas Paquetá convirtió entrando sobre el poste izquierdo del arco defendido por Martín Campaña.

Era injusto, pero el tanto sirvió para encender el estadio ante un equipo carioca que lucía apagado en el campo de juego, sin luces futbolísticas ni tampoco enjundia como para empujar a su rival hacia atrás.

Entonces, tras el impacto inicial, el "rojo" volvió por sus fueros, y por su juego, se lo fue llevando a la rastra con la pelota en el piso al discreto conjunto brasileño, y no pasaron ni 10 minutos que el peruano Miguel Trauco tocó a Meza cuando ingresaba al área y el consecuente penal lo ejecutó Barco, quien con 18 años se paró frente al arquero César y un Maracaná repleto, para definir con la categoría de un veterano.

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