La Libertad Avanza consiguió ayer formar las comisiones de Trabajo y Previsión y de Presupuesto y Hacienda del Senado y avanzar en el debate sobre la reforma electoral en un plenario durante el cual expuso una larga lista de oradores compuesta por funcionarios del Poder Ejecutivo, abogados laboralistas, expertos en el área de empleo, empresarios y sindicalistas.
Antes de la ronda de exposiciones se produjo un insólito episodio con el que el peronismo intentó impugnar la integración de las comisiones en las que ha quedado en minoría. El presidente del interbloque PJ, José Mayans, promovió un escándalo en la reunión constitutiva de Trabajo y Previsión sentándose en la presidencia y forcejeando con Bullrich por ocupar su lugar. A la vez de que acusaba al oficialismo de hacer “lo que le cantaba las pelotas” el voluminoso legislador formoseño intentó frustrar la reunión que superada la bochornosa puesta en escena se encarriló sin problemas.
Quedaron firmes la presidencia de Bullrich y los miembros oficialistas y dialoguistas, mientras que el peronismo se negó a nombrar a sus representantes.
Media hora más tarde comenzó a funcionar el plenario con la presencia del secretario de Trabajo, Julio Cordero, quien afirmó que el emleo privado se encontraba estancado desde hacía muchos años a causa de la litigiosidad y de las cargas sobre el trabajo. Definió el proyecto del Ejecutivo como “equilibrado” y aseguró que conserva los derechos fundamentales de los trabajadores.
La iniciativa oficial dispone cambios en materia de vacaciones, jornadas de trabajo, indemnizaciones y conflictos en servicios esenciales. En caso de medidas de fuerza, fija niveles mínimos de funcionamiento: 75% en el caso de sectores críticos.
Permite sustituir el modelo único de indemnización por la creación de fondos o seguros sectoriales de cese laboral, financiados con aportes mensuales patronales. Dispone límites a la ultraactividad por la cual, vencido un convenio colectivo, sus condiciones siguen vigentes. Dispone también que toda retención salarial deberá contar con el consentimiento expreso del trabajador, lo que afecta a una de las más importantes “cajas” sindicales.
Como principal orador del peronismo, el camporista Mariano Recalde, sostuvo que el empleo no estaba estancado, sino “en caída desde que Milei es presidente”. Opinó que las leyes no generan empleo y acusó al proyecto oficial de reducir derechos de los trabajadores argumento después repetida por el sindicalismo.
Por su parte el libertario Ezequiel Atauche rechazó el argumento opositor de que el proyecto debía haber sido a Diputados porque contenía materia impositiva, mientras el radical Maximiliano Abad advirtió que, si se le quita al sistema previsional el 3% de aportes patronales se lo desfinanciará.
El rechazo de la norma fue unánime por parte de los sindicalistas que participaron del plenario. Hugo Godoy (CTA autónoma) objetó que se debatiese en extraordinarias y con rapidez. Aseguró que “acrecienta la explotación y vuelve a la argentina del siglo XIX”.
En el cierre de la jornada se hicieron presentes los representantes del triunvirato que dirige la CGT. Jorge Sola (seguros) expresó que la central obrera sostendrá una fuerte oposición al proyecto oficial. Aseguró que no se mejorará el empleo con una ley que regula las relaciones laborales. Se quejó de que la iniciativa se tratara “entre gallos y medianoche”.
Octavio Argüello (Camioneros) insistió a su vez que la reforma no mejoraría la creación de empleo, sino que terminaría con derechos consagrados de los trabajadores. Tampoco previó que la norma vaya a tener un impacto positivo en la eliminación del trabajo informal.