El riojano debía juntar cinco provincias y 50.000 firmas antes del sábado. Lo consiguió con el apoyo del exgobernador chaqueño, que responde a Axel Kicillof.
El riojano debía juntar cinco provincias y 50.000 firmas antes del sábado. Lo consiguió con el apoyo del exgobernador chaqueño, que responde a Axel Kicillof.
El titular del Partido Justicialista de Chaco, Jorge Capitanich, presentó este miércoles ante la Junta Electoral partidaria el aval de esa provincia para la candidatura de Ricardo Quintela, que estará en condiciones de competir con Cristina Kirchner por la presidencia del peronismo.
De esa manera, el gobernador de La Rioja consiguió el aval de la última provincia que le faltaba, a la que deberá adjuntar 50.000 firmas de afiliados al partido, lo que dan por descontado entre sus impulsores.
La decisión de Capitanich, -exjefe de Gabinete de Cristina Kirchner, pero que hoy responde políticamente al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof- llegó en tiempo de descuento para que Quintela termine de sumar los respaldos necesarios y en medio de fuertes presiones para que baje su candidatura.
"Me dirijo a ustedes, en mi calidad de Presidente del Partido Justicialista de la Provincia de Chaco, para expresar el aval a la candidatura del compañero Ricardo Quintela como candidato a presidente del Partido Justicialista Nacional, quien cumple con los requisitos establecidos según el art. 18 del Reglamento Electoral aprobado en 2008″, es el breve mensaje con el que el exgobernador chaqueño le dio el quinto aval al riojano, que ya contaba con los de Misiones, La Rioja, Salta y San Luis.
Primero Quintela y luego Cristina Kirchner oficializaron ante la Junta Electoral partidaria la presentación de sus listas y pidieron reserva de nombre, número y color. De no ponerse de acuerdo, sería la primera vez que se lleve adelante una competencia interna para el cambio de autoridades. Ninguno se quiere bajar.
Si bien Cristina Kirchner y Quintela admiten que para estas elecciones partidarias, el peronismo necesita convocar a todos, porque "nadie sobra", si finalmente es la expresidenta la candidata para presidir el partido no son pocos los que quedarán sin acercarse.
Por ahora, los gobernadores peronistas eligieron el silencio. Aunque veían con buenos ojos que uno de ellos presida la etapa de reorganización del PJ, la irrupción de la candidatura de la expresidenta los oblig{o a esperar quién mueve primero, todos miran a Kicillof.