El repunte de la presidenta de Brasil y candidata del Partido de los Trabajadores (PT), Dilma Rousseff, detectado en las últimas encuestas a días del balotaje que deberá disputar con Aécio Neves, encendió las alarmas en el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), al tiempo que fue recibida con volatilidad y depreciación en los mercados. Sin embargo, el resultado de las urnas sigue siendo imprevisible.
El sondeo divulgado por el Instituto Datafolha, que apunta a Rousseff con un 52 por ciento de los votos válidos, encendió "la luz de alerta" en las filas del PSDB, del candidato opositor Neves, opinó el analista Gerson Camarotti, del diario paulista O Globo . Hace una semana, Neves aparecía como leve favorito.
Los directores de Datafolha, Marcos Paulino y Alessandro Janoni, afirmaron que la inversión de posiciones "puede significar el inicio de una tendencia a la reelección" de Rousseff, aunque todavía no se puede descartar que refleje sólo "oscilaciones dentro del margen de error" del sondeo, que es de dos puntos porcentuales, hacia arriba o hacia abajo.
No obstante, destacaron que en los últimos días Rousseff logró afianzarse y avanzó de forma espectacular en el sector industrializado del sudeste del país. Además, el índice de rechazo a Neves llegó al 40 por ciento y superó al de la presidenta, que tiene 39 por ciento.
Los directivos agregaron que Rousseff es ahora líder de la disputa entre los electores de la llamada "nueva clase media" o "clase C". No obstante, los dos advirtieron que el repunte de Rousseff todavía no puede estar considerado como una tendencia sólida, y que su confirmación dependerá de las estrategias que adoptarán los dos candidatos en estos días previos a los comicios del domingo.
"Creo que, en esta segunda vuelta, el último debate será muy importante", afirmó el director del Instituto Ibope, Carlos Augusto Montenegro,
al referirse al debate de TV Globo del viernes, el último de los cuatro debates prometidos por los candidatos.
La bolsa de San Pablo, principal plaza de Latinoamérica, cerró la sesión con una caída del 3,44 por ciento, hasta situarse en 52.432 puntos, el peor nivel desde junio, al contrario que otras grandes plazas mundiales que experimentaron ganancias generalizadas en la jornada.
En el mercado de divisas, el real brasileño se depreció 0,65 por ciento frente al dólar. El billete verde llegó a rozar la barrera de los 2,50 reales, un nivel alcanzado el 3 de octubre por primera vez desde 2008, dos días antes las presidenciales, en la que Rousseff y Neves sellaron su pasaje para la segunda vuelta de este 26 de octubre.
Con el comportamiento de ayer, el mercado brasileño volvió a poner de manifiesto su posición a favor de Neves y su rivalidad con la política intervencionista de Rousseff, quien durante su mandato respaldó el papel regulador del Estado.