El papa Francisco recibió al presidente iraní, Hasan Rohani, en una histórica reunión en la que discutieron los conflictos que arrecian en Medio Oriente y el rol de Teherán en su resolución, 17 años después de la última visita de un líder iraní al Vaticano y en medio de un deshielo entre Irán y Occidente.
"Le agradezco tanto por su visita, y espero por la paz", le dijo el Sumo Pontífice a Rohani ante las cámaras luego de un encuentro a puertas cerradas de 40 minutos que ambos mantuvieron en la biblioteca privada del Palacio Apostólico.
La visita llega días antes del inicio de conversaciones de paz en Ginebra para tratar de poner fin a la guerra en Siria, un conflicto que en casi seis años ya dejó más de 250.000 muertos y 11 millones de refugiados o desplazados y por cuya solución ha abogado el Papa en numerosas ocasiones.
En un comunicado, el Vaticano dijo que el papa argentino y Rohani discutieron los actuales problemas en Medio Oriente, así como la lucha contra el "terrorismo" y el tráfico de armas y la reciente entrada en vigor del acuerdo nuclear entre Irán y las principales potencias.
Ambos hablaron de "aplicación del acuerdo nuclear, y se hizo hincapié en el importante papel que se espera de Irán, junto con otros países de la región, para promover soluciones políticas adecuadas a los problemas que afligen a Medio Oriente, como la expansión del terrorismo y el tráfico de armas", dijo la nota.
En la reunión también "se evidenciaron los valores espirituales comunes y se hizo referencia al buen estado de las relaciones entre la Santa Sede y la República Islámica del Irán, a la vida de la Iglesia en el país a las acciones de la Santa Sede en favor la promoción de la dignidad humana y la libertad religiosa", añadió el parte.
En medio de lo que el nuncio apostólico en Irán, Leo Boccardi, definió como una "nueva atmósfera", la visita de Rohani fue la primera de un presidente iraní al Vaticano desde que en 1999 el reformista Mohamed Jatami se reunió con el entonces pontífice Juan Pablo II,
El presidente iraní llegó al Vaticano con una comitiva de 12 personas, incluido el ministro de Relaciones Exteriores, con una sola mujer, que ofició de traductora.
Después de la audiencia con el Papa, Rohani le regaló al Santo Padre una alfombra persa hecha a mano en la ciudad santa de Qom, conocida como el "Vaticano iraní", y un libro de pintura iraní.
El Papa respondió con una medalla que representa a San Martín de Tours, "que se quita su abrigo para cubrir un pobre, un signo de la fraternidad libre", según explicó, y además le entregó al iraní copias en inglés y en árabe de su última encíclica, 'Laudado Si', ya que no hay ninguna versión escrita en persa.
Al despedirse, el presidente iraní pidió al Papa que rezara por él, y le informó que la visita al Vaticano había sido "un verdadero placer" y le deseó "un buen trabajo".