La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, fue reelegida en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil con un 51,64 % de los votos, frente al 48,36 % del socialdemócrata Aécio Neves, según los datos del Tribunal Superior Electoral tras ser escrutado el 99,59 % del censo.
El resultado confirmó que, como pronosticaban todos los sondeos, la segunda vuelta de los comicios se definió por un ajustadísimo margen y que Brasil sale dividido de las que fueron las elecciones más reñidas de su historia.
La diferencia entre los votos absolutos obtenidos por ambos contendientes se hizo irreversible una vez que se cumplió 98 por ciento del escrutinio, de acuerdo con lo publicado por el Tribunal Superior Electoral (TSE) en su sitio web.
Tras conocerse los primeros resultados, Rousseff prometió que dialogará con la oposición, impulsará una reforma política a la que intentará convalidar mediante una consulta popular y tendrá un "compromiso riguroso con el combate a la corrupción".
En su primer discurso tras ser reelecta, reconoció implícitamente la virulencia de la campaña electoral, al señalar que "el calor liberado en la disputa debe ser transformado en energía constructiva de un nuevo momento de Brasil" y llamar a "encontrar puntos en común y una primera base de entendimiento para hacer" al país "avanzar".
Aclaró, de todos modos, que no creía que el balotaje "tuviera dividido al país entero", sino que "suscitó sentimientos contradictorios pero en busca de un único objetivo: cambiar el país", y subrayó que durante la campaña electoral "la palabra más repetida fue cambio y el tema fue reforma".
"Mi objetivo es impulsar una reforma política en el Congreso y debe ser convalidada por la sociedad por medio de una consulta popular", dijo Rousseff como prioridad para el que será el cuarto mandato presidencial consecutivo del Partido de los Trabajadores (PT) fundado y liderado por su antecesor en el cargo, Luiz Inácio Lula da Silva.
"Vamos a dar más recursos a la actividad económica en todos los sectores, en especial al sector industrial; quiero la participación de todos los sectores productivos y financieros en esta tarea que es responsabilidad de cada uno de nosotros", señaló la jefa del Estado y remarcó: "Tendré un compromiso riguroso en el combate a la corrupción y propondremos cambios en la legislación para acabar con la impunidad".
Rousseff dio su discurso en el comando de campaña partidario, en un hotel de Brasilia, una vez que Neves había reconocido el resultado de la elección, telefoneado a la ganadora y afirmado ante la prensa, en Belo Horizonte, su convicción de que "la mayor de todas las prioridades es unir a Brasil en torno de un proyecto honrado que dignifique a todos los brasileños".
Al margen de la renovación presidencial, hubo segunda vuelta para escoger a los gobernadores de 14 de los 27 estados, donde los aliados del PT ganaron cinco -incluido Río de Janeiro- y los opositores se alzaron con nueve, entre ellos Rio Grande do Sul y el distrito federal de Brasilia.
En Río de Janeiro fue reelecto Luiz Fernando Pezão, del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), centrista y principal aliado del PT, al que pertenece, entre otros, el vicepresidente también reelecto, Michel Temer.
En Brasilia, donde el candidato del PT quedó fuera de carrera en la primera vuelta, el senador socialista Rodrigo Rollemberg, con el apoyo de la ex candidata presidencial extrapartidaria de su sector, Marina Silva, y del propio Neves, aventajó al conservador Jofran Freijat y sucederá al petista Agnelo Queiroz.
Por otra parte, en Rio Grande do Sul, cuyo electorado es tradicionalmente opuesto a las reelecciones, el actual gobernador, el petista Tarso Genro, le dejará su lugar a José Ivo Sartori, del PMDB, que lo derrotó con 61,21 contra 38,79 por ciento de los votos.