El titular del Congreso peruano, Manuel Merino, juró como nuevo presidente del país, el tercero en cuatro años, en medio de fuertes protestas callejeras que muestran una profunda crisis política y económica agudizada a lo largo de este año por los efectos de la pandemia.
El político -desconocido para gran parte del país- reemplaza a Martín Vizcarra, quien fue destituido el lunes por "incapacidad moral permanente'' tras una rápida votación en el Congreso luego de ser acusado sin pruebas concluyentes de recibir sobornos mientras era gobernador en 2014.
En un discurso de 15 minutos ante los legisladores, Merino aseguró que el desplazamiento de Vizcarra se logró con 105 votos que "no fueron comprados'' y reconoció que la población mira a los políticos con "mucha preocupación''.
Merino era el presidente del Congreso desde marzo, y en septiembre fue acusado de buscar el apoyo militar durante un primer intento fallido de sacar del poder a Vizcarra.
Integra el partido Acción Popular, de centroderecha, y se convierte en el tercer presidente en el quinquenio 2016-2021, luego de Pedro Pablo Kuczynski, que renunció antes de ser destituido, y Vizcarra, quien fue destituido por 105 votos a favor 19 en contra y 4 abstenciones.
La ceremonia de juramento quedó marcada por protestas en varias ciudades del país. A pocas cuadras del acto en la capital, la policía rodeó el casco urbano cercano al palacio presidencial y al Congreso y frenó con gases, perdigones y varazos a los ciudadanos.
Los manifestantes califican la destitución como "golpe de Estado disfrazado''. Un letrero decía "fuera ratas'', en alusión al Congreso y otros cantaban la frase "Merino delincuente, no eres presidente''.
El nuevo presidente, que prometió gobernar durante ocho meses hasta las elecciones de abril del año próximo, pidió calma a los manifestantes y añadió que existe "una mala intención de querer dividir al país'' que él no permitirá que suceda.
"Mi primer compromiso es ratificar nuestra convicción democrática y respetar el proceso electoral (...). Se tiene que respetar el calendario electoral, nadie puede cambiar la fecha convocada al 11 de abril de 2021", remarcó Merino, quien además indicó que su gobierno "otorgará todos los recursos" necesarios para la celebración de los comicios.
Luego brindó unos lineamientos de cómo será su proceder hasta que en julio de 2021 asuma un nuevo gobierno, entre los que destacó que buscará "corregir los errores" de sus predecesores para dejar de ser el "país con el peor manejo de la pandemia" de covid-19.
La mala gestión de esta enfermedad fue de hecho esgrimida por muchos parlamentarios como argumento para justificar la vacancia de Vizcarra y como muestra de la "incapacidad moral" que garantizó su destitución.
A través de su cuenta de Twitter, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió al nuevo gobierno que celebre las elecciones programadas y que resuelva la "actual crisis política'' respetando "los estándares interamericanos sobre separación de poderes y el respeto al Estado de Derecho''.
Por otro lado, el director ejecutivo de Human Rights Watch, José Miguel Vivanco, dijo también en Twitter que "el proceso de vacancia se llevó a cabo de forma muy cuestionable'' y que "los estados de la OEA deben vigilar de cerca las decisiones de Manuel Merino y el Congreso''.