Como ya vaticinaban la mayor parte de los sondeos, el presidente ruso, Vladímir Putin, fue el vencedor indiscutible de las elecciones presidenciales celebradas en Rusia, con lo que se asegura otros seis años más en el poder.
Según datos sobre un escrutinio del 90% de las papeletas, Putin aparece en primer lugar con el 76,41% de los votos, le sigue el empresario comunista, Pável Grudinin, con el 15,90% de los sufragios y en tercer lugar figura el dirigente ultranacionalista, Vladímir Zhirinovski, con el 6,96%.
La glamurosa presentadora televisiva, Ksenia Sobchak, ocupa el cuarto lugar con tan sólo el 1,3% de los votos, constituye la gran decepción para el electorado reformista. Peor ha sido el resultado obtenido por el economista liberal, Grigori Yavlinski, que se sitúa en quinto puesto con el 0,7% de los sufragios. Los otros tres candidatos restantes apenas alcanzan el 0,5%.
Un sondeo a pie de urna difundido por el canal de televisión Rossiya-24 concede a Putin el 73,9%, a Grudinin el 11,2%, a Zhirinovski el 6,7% y a Sobchak el 2,5%.
El jefe del Kremlin logró en las pasadas presidenciales, celebradas en marzo de 2012, un 63,60% de los votos. Esta vez, una vez finalice el escrutinio, el porcentaje apunta a una victoria rotunda, lo que indica que las sanciones contra Rusia por la anexión de Crimea y la ayuda a los separatistas del este de Ucrania no le han pasado factura. Al contrario, las acciones emprendidas contra Ucrania le han reforzado.
El equipo de campaña de Putin organizó una gran fiesta en el bello edificio del Gostini Dvor, en la céntrica calle Ilinka, junto a la Plaza Roja. Acudieron miembros del Gobierno, de la Administración presidencial, dirigentes de la formación gubernamental Rusia Unida y diversos personajes de la vida política y cultural rusa.
Los politólogos vaticinan ya un terremoto en el seno del Partido Comunista, ya que Grudinin habría quedado por debajo del 17,18% de los votos que consiguió en 2012 el secretario general de los comunistas, Guennadi Ziugánov. Con el objetivo de haber pescado más votos, Ziugánov, que sigue encabezando el partido, cedió esta vez a Grudinin el puesto de candidato.
Sobchak, que tantas esperanzas había despertado en el segmento liberal del electorado, se puede decir que ha fracasado de forma estrepitosa. Le ha robado votos a Yavlinski, pero sin lograr ella misma remontar a posiciones más o menos dignas. Su intención era crear su propio partido político, empeño que tal vez ahora se vea frustrado.
El principal líder opositor, Alexéi Navalni, que ha quedado al margen de los comicios por haber sido juzgado dos veces por delitos económicos, ya ha anunciado que no se aliará con Sobchak para ningún proyecto político. Mientras, el viejo zorro ultranacionalista, Zhirinovski, mantiene prácticamente intacto su electorado. En 2012 obtuvo el 6,22% de los votos.
El índice de participación en las elecciones presidenciales en Rusia, según los datos facilitados por la Comisión Electoral Central (TsIK) a las 18:00 horas de Moscú era del 60%. Al cierre de los colegios no se facilitaron más datos de participación. El índice definitivo podría no llegar al 65,34% registrado en 2012. Sin embargo, a las 10:00 de la mañana había sido del 34,72% , el más alto a esa hora en las últimas dos décadas. Por eso la vicepresidenta de la Duma (Cámara Baja del Parlamento), Irina Yarovaya, se apresuró a decir que «esta participación récord indica que la gente considera fiable el sistema electoral.