La Cámara de Diputados de Brasil le dio un duro golpe político a la presidenta Dilma Rousseff al votar con holgada mayoría la continuidad del juicio político que puede terminar en su destitución, en medio de una tensión en todo el país, donde la sucesión de los votos se seguía con sumo interés.
La iniciativa para llevar adelante el impeachment (juicio político) y elevarlo al Senado superó los 342 necesarios para aprobar el proceso. Habían transcurrido entonces más de 6 horas de una ceremonia en la que cada diputado disponía de 30 segundos para emitir su voto y fundamentarlo.
"Cuanta honra me reservó el destino para dar este grito en nombre de todos los brasileños", dijo el diputado Bruno Araújo, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), el anunciar el voto que le garantizó la victoria a la oposición.
En medio del alborozo y las lágrimas de algunos diputados del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), la votación continuó en medio del festejo opositor, que se replicaba en las calles de decenas de ciudades del país, en las que el resultado fue seguido por fuegos artificiales y el mismo grito: "Fuera Dilma".
El próximo paso del proceso estará en manos del Senado, que a partir del martes iniciará los trámites para decidir si se abre el juicio político contra Rousseff, lo cual puede ser definido en unos veinte días.
La votación en la Cámara baja estuvo precedida de debates que se celebraron en forma ininterrumpida desde el pasado viernes y en los que la oposición ya había insinuado que contaban con los votos necesarios para aprobar el proceso.
Si el pleno del Senado respalda la posición de la Cámara de Diputados, Rousseff será sometida a un juicio político con fines de destitución y deberá separarse del cargo durante un plazo de 180 días, que será el tiempo que tendrá la Cámara Alta para el proceso.
En ese período, su cargo será ocupado por el vicepresidente Michel Temer, líder del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que hace dos semanas rompió con el Gobierno y decidió apoyar el proceso con miras a la destitución de Roussef
El Senado tendrá plazo hasta el 11 de mayo para aceptar por mayoría simple la recomendación de la cámara baja.
La batalla política de la crisis que se arrastra hace un año en Brasil ha sido vencida por Temer y su socio, el presidente de la Cáara de Diputados, Eduardo Cunha, ambos del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), primeros en la línea de sucesión en caso de que el Senado aparte a la mandataria.
Es la segunda vez que un presidente es sometido en el Senado a un juicio político, luego de Fernando Collor de Mello en 1992, a quien se le adjudicó el delito de corrupción, pero para Rousseff el delito imputado de gestión fue haber violado la ley de responsabilidad fiscal.
Los votos de los diputados estuvieron marcados por la pasión y no faltaron los perfiles de muchos opositores que pedían el voto por sus esposas, familias, Dios, Jesús y hasta hubo un diputado, Wladimir Costa, que lanzó papel picado.
"Que Dios tenga misericoria de Brasil, voto sí", dijo Cunha, en el voto más simbólico y poderoso de la tarde, ya que el fue quien en diciembre aceptó el pedido de impedimento de la magistrada y se convirtió en el principal colector de votos, junto con Temer, contra Rousseff.
"Voto por el golpe mlitar de 1964 y por los torturadores de Dilma Rousseff", bramó por su parte Jair Bolsonaro, el principal emergente de las manifestaciones opositoras, que cuenta con ocho por ciento de intención de voto, del Partido Social Cristiano. Bolsonaro felicitó a Cunha por "haber entrado en la historia de Brasil".
Cunha fue con Temer el más repudiado por el oficialismo, que lo llamó "jefe y subjefe de la conspiración", como Rousseff la semana pasada, sobre todo porque el titular de la cámara baja está procesado por cobrar sobornos en Suiza por parte de empresas que hicieron contratos con Petrobras
"Esto es un golpe de Estado, no hubo crimen de responsabilidad en la acusación que se le inventó a Dilma", dijo Rubens Pereira,d el Partido Comunista do Brasil (PCdoB), uno de los pocos que atacó los argumentos del informe del relator Jovair Arantes, que acusó a Rousseff de violar la ley de responsabilidad fiscal.
Jean Willys, del Partido Socialismo y Libertad, votó por el no luego de Bolsonaro y afirmó: "Estoy avergonzado de participar de esta sesión qeu es una farsa contra una mujer honesta, una sesión conducida por un ladrón como usted, Cunha, apoyada por cobardes y torturadores"
Rousseff y el ex presidente Luiz Inácio Lula da Silva siguieron en el Palacio del Planalto (sede del gobierno) la votación y, según interlocutores, quedaron decepcionados por los votos a favor del impeachment de integrantes de partidos que fueron aliados del gobierno hace la última semana.
Desde el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) surgen ahora señales de resistencia en el Senado ya que no quieren permitir la asunción de Temer, por lo que se espera un intento de convocar a nuevas elecciones.
En las calles, las manifestaciones del PT que habían sido mayores en todo el país, hubo decepción mientra que en las concentraciones opositoras se festebaja como en una copa del mundo. "Fuera PT, Fuera PT", gritaban los militantes, que agradecían a Cunha.
Temer, cuando la votación iba 259 a 83, divulgó una fotografía, sonriendo, mirando la televisión, en su despacho del Palacio de Jaburú, con un clima de victoria.