Con la llegada este jueves del cardenal elector de Costa de Marfil, Jean-Pierre Kutwa, arzobispo emérito de Abiyán, el Vaticano ya palpita lo que será el cónclave para elegir al nuevo mandatario de la Iglesia católica. El arribo de purpurados, electores y otros de todo el mundo, que se están reuniendo en la Santa Sede para la celebración de los funerales del papa Francisco y para la celebración de las Congregaciones Generales, marca el pulso de la ciudad de Roma.
En preparación al cónclave para la elección del sucesor del papa Francisco, está previsto que llegue hoy el cardenal elector de Malasia, Sebastian Francis, obispo de Penang. En proceso participarán los 133 cardenales electores que aún no han cumplido los ochenta años.
Pulij es exarzobispo de Sarajevo y tiene 80 años, la edad máxima para ser cardenal elector. Si bien incluso cuenta con derecho a postularse, no lo hará "por motivos de salud" y lo informó en una cadena de televisión croata RTL. Por otro lado, en el caso de Cañizares, de 79 años, el es arzobispo emérito de Valencia, con opción a voto y tampoco no asistirá por "motivos de salud", según confirmaron.
En una emotiva entrevista con el Corriere della Sera, el médico —que lo trató durante años y lo operó en dos oportunidades— describió con detalle la despedida del pontífice argentino, a quien acompañó durante el proceso final de su vida, marcado por una larga y compleja convalecencia.
Según Alfieri, Jorge Bergoglio era consciente de que se acercaba su fin. "En los últimos días, sentí que él quería cerrar ciertos ciclos, dejar todo en orden", relató. El médico recordó que fue el enfermero personal del Papa, Massimiliano Strappetti, quien lo alertó a las 5:30 del lunes: "El Santo Padre está muy mal, tenemos que llevarlo al Gemelli".