La presidenta brasileña, Dilma Rousseff, ordenó avanzar en la implementación de recortes de gastos durante la reunión de gabinete de emergencia realizada hoy luego de que el país perdiera su "grado de inversión" de parte de la agencia calificadora de riesgos Standard and Poor's (S&P).
La jefa del Estado encabezó una reunión emergencia en el Palacio del Planalto, donde instruyó a sus ministros que adopten medidas "urgentes y ágiles" para reducir el gasto público y aumentar la recaudación, según un cable de la agencia ANSA.
Dilma pidió a sus colaboradores que trabajen para lograr un superávit del 0,7% en el presupuesto de 2016, proyecto que fue enviado la semana pasada al Congreso.
Esa orientación está relacionada directamente con la clasificación de riesgo emitida por S&P, que tomó en cuenta el posible déficit fiscal de este año y el del próximo cuando se prevé que sea del 0,5% del Producto Bruto Interno.
Al alentar que se logre un superávit en 2016, la mandataria se alineó con el ministro de Hacienda, Joaquim Levy, quien reiteró hoy que el gobierno apuesta a la austeridad y a una subida de impuestos para superar la crisis.
En ese marco, la Bolsa de Valores de San Pablo cerró sus operaciones con una baja del 0,43 por ciento de índice Bovespa, que terminó en 46.455,24 puntos tras perder 201,86 unidades.
En tanto, en el mercado de divisas, el dólar volvió a apreciarse frente al real y saltó 1,95% como resultado de la presión ejercida por la rebaja de la calificación, que podría encarecer el financiamiento de las empresas brasileñas en el exterior. La moneda brasileña se comercializó a 3,8538 reales por dólar al final del día y acumula una depreciación del 41% en el último año.
Levy admitió que la rebaja de la nota de deuda brasileña a BB+ "tendrá algún impacto en la capacidad de obtención de créditos" en el exterior e instó a la sociedad y a las fuerzas políticas del país a entender la situación y "colaborar" para que pueda superarse.
El ministro no aclaró cuáles ni cuándo aumentarán los impuestos o si se crearán nuevos tributos, pero afirmó que la sociedad "no puede tener esa miopía" y resistirse a una reforma tributaria que ayude a "poner en orden la casa".
También apoyó los dichos de Rousseff de que el gobierno mantendrá su meta inicial de obtener un superávit del 0,7 %, aunque advirtió que podrá ser alcanzada siempre y cuando "la sociedad entienda que se debe poner la casa en orden" y que "se deben adoptar todas las medidas necesarias", aunque luego resulten impopulares.
También advirtió de que "si se le debe pedir a las empresas y a la sociedad un esfuerzo adicional, la presidenta (Dilma Rousseff) lo hará", aún si ello no llega a "reflejarse en su popularidad", que está en unos mínimos históricos de 7 y 8 % de aprobación.
Levy insistió más de una vez en que el gobierno precisa apoyo del Congreso a fin de que se aprueben medidas de "reforma estructural" propuestas para superar la crisis, que, según los analistas privados, generará este año una contracción económica superior al 2 %.
Entre esas medidas se refirió a un proyecto de ley enviado hoy mismo al Parlamento que propone facilidades para la repatriación de capitales depositados por brasileños en el exterior y no declarados a las autoridades fiscales.
No obstante, a pesar de que intentó transmitir optimismo en el futuro, Levy reconoció que las medidas adoptadas por el Gobierno para intentar espantar la crisis económica precisarán de "tiempo", por lo que la sociedad también deberá tener "paciencia" hasta que comiencen a surtir los efectos esperados, indicó la agencia EFE.