El número de muertos en el incendio registrado en una discoteca de Bucarest, Rumanía, aumentó a 30, una cifra que los médicos temen que pueda aumentar de forma considerable, informó el secretario de Estado de Interior rumano, Raed Arafat. "Nos arriesgamos a tener más muertes, incluso en un número significativo", señaló.
"Es posible que la cifra se duplique" por el estado crítico en el que se encuentran más de 30 heridos, añadió el responsable del servicio de emergencias, si bien advirtió de que se trata de un cálculo "orientativo".
El presidente de Rumanía, Klaus Iohannis, apuntó ayer al incumplimiento de las normas de seguridad como causa del incendio. "Se ignoraron normas simples de seguridad", señaló Iohannis, quien se mostró consternado ante el trágico acontecimiento.
En una sesión extraordinaria, el Ejecutivo rumano declaró el sábado tres días de luto oficial y encomendó al fiscal del Estado que se persone en las investigaciones del siniestro.
Según explicaron a Efe dos testigos de la tragedia, un pequeño artefacto pirotécnico, que se suele utilizar con frecuencia en las celebraciones de cumpleaños en los bares en Rumanía, soltó chispas que provocaron que un pilar que se hallaba a un metro de distancia comenzara a arder.