La caída en el precio del internacional del petróleo llevó al Ministerio de Economía a estudiar una baja en el precio de la nafta al público. Para la agencia Bloomberg, el precio podría caer hasta 7% si se le otorgan beneficios impositivos a YPF a cambio. En el sector dicen que el Ministerio de Economía quiere aplicar una corrección, pero barajan un retroceso de precios menor, de entre 3% y 5%.
Fuentes de la petrolera admitieron que hay conversaciones entre su presidente, Miguel Galuccio, y el ministro Axel Kicillof, pero no formularon más precisiones.
Según el diario El Cronista, Axel Kicillof está dialogando con YPF para que la petrolera acompañe la baja del precio internacional del petróleo y abarate las naftas locales. En el Ministerio de Economía creen que la medida aliviaría la inflación y dinamizaría el consumo.
A pesar de que el valor del petróleo local está desenganchado del internacional, una buena parte del consumo interno se importa y sigue las cotizaciones mundiales. Con el crudo hundiéndose en Nueva York hasta niveles por debajo de los 60 dólares, a las empresas se les está abaratando una porción de su principal insumo, por lo que los especialistas creen que es hora de bajar el precio de los combustibles.
Pero la baja del 40% en la cotización del petróleo a nivel internacional no impactó aún en los surtidores locales. Los gobernadores de las provincias petroleras y las empresas productoras acordaron un esquema para que nada cambie y que, por el momento, los argentinos sigan pagando uno de los precios de la nafta más altos de América. Por la caída del crudo, los automovilistas estadounidenses ahorrarán US$ 800 en su gasto anual por combustibles.
Aunque el barril se compre fuera a menos de US$ 60, los productores locales (los que extraen petróleo) le siguen cobrando a los refinadores (que lo convierten en nafta) el precio local de US$ 83 que se usa como referencia para la producción local. De esa forma, las provincias seguirán recibiendo el mismo nivel de regalías y las petroleras -con YPF a la cabeza- mantienen su rentabilidad. La Argentina perdió el autoabastecimiento e importa combustibles: se fueron US$ 7.000 millones por esa vía entre enero y septiembre.