La cara mala de Racing se dio una vuelta por Avellaneda. Y le pasó una factura dolorosa ya que perdió 2-1 con Bucaramanga de Colombia, por la segunda fecha del Grupo E de la Copa Libertadores.
La cara mala de Racing se dio una vuelta por Avellaneda. Y le pasó una factura dolorosa ya que perdió 2-1 con Bucaramanga de Colombia, por la segunda fecha del Grupo E de la Copa Libertadores.
La Academia fue la sombra del equipo que deslumbró en Brasil y terminó cayendo sin atenuantes contra un rival, que comenzó a jugar con timidez pero que se envalentonó cuando advirtió que el local no lo inquietaba. De esta manera, suma tres puntos y el duelo ante Colo Colo en Chile toma un matiz casi determinante para su futuro en la competencia.
Bucaramanga, en tanto, trepó a la cima con cuatro unidades.
Fue un partido extraño en cierto punto. Es que el elenco albiceleste tuvo chances para ganar y hasta hizo figura al arquero visitante durante la etapa inicial.El gran déficit fue la generación de juego ya que el conjunto colombano le quitó progresivamente la pelota y, a partir de ahí, le manejó el ritmo.
La inteligencia de Sambueza para distribuir el balón, ayudado por el despliegue de Flores y las trepadas de Hinestroza le fueron permitiendo, lentamente, dominar el juego.
Esto sumado a que el mediocampo académico nunca logró imponer el vértigo que lo caracteriza. Rojas y Martirena fueron absorbidos en las bandas Sosa y Almendra no pudieron generar juego. Vietto, directamente, no entró nunca en el encuentro. Eso provocó que Salas y Martínez quedaran aislados contra la defensa visitante.
Entonces los pelotazos de los defensores para los delanteros, con la intención de romper la presión, fueron totalmente inútiles.
La debacle definitiva empezó a los ocho minutos de la parte final cuando Pons definió cruzado de cabeza y puso el 1-0. Y la estocada definitiva estuvo a cargo de Sambueza, que finalizó un contraataque con un remate bajo al palo izquierdo.
Lo demás fue observar la desesperación del local, por ver cómo el partido se le escapaba irremediablemente pese al descuento de Barrios.