martes 17 de marzo de 2026

La Selección saludó desde el cielo a una imponente multitud

Desde Ezeiza hasta CABA, una impresionante muestra de afecto -se calculan más de cinco millones de personas en las calles- se vivió en la Argentina tras la llegada de los campeones y el inicio de la caravana con la Copa.

20 de diciembre de 2022 - 18:15
Desde Ezeiza hasta CABA, una impresionante muestra de afecto -se calculan más de cinco millones de personas en las calles- se vivió en la Argentina tras la llegada de los campeones y el inicio de la caravana con la Copa.
Más de cinco millones de personas inundaron hoy las calles del centro porteño y el conurbano bonaerense para celebrar con los jugadores la conquista del Mundial de Qatar 2022, en una jornada que contó con largas horas de espera bajo el rayo del sol, quejas por el desborde del operativo de seguridad y un final abrupto con saludo a la distancia a los "héroes" albicelestes que surcaron el cielo a bordo de helicópteros.

A partir del inicio de la mañana, el clima festivo fue el soñado por la multitud que se hizo presente en la celebración, más allá del colapso de los accesos a la Capital Federal desde la zona sur y de las avenidas por donde estaba previsto el paso de los campeones del mundo en el micro descapotable que los trasladaba por el recorrido iniciado el predio de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) en Ezeiza.

"Estuve cuando llegó la Selección en 1986 y tengo las mismas sensaciones, pero con un par de años más. Para mí es la tercera vez que lo veo, pero lo lindo de esto es que los más chicos puedan ver su primera Copa del Mundo. Es algo inolvidable", expresó a NA Carlos, de 55 años y oriundo de Florencio Varela.

En esa línea también se expresó Alberto, de 58 y proveniente de Caballito: "Estoy muy contento, más que nada por mis hijos que pudieron sentir lo que es ser campeón mundial. Vinimos caminando desde Congreso porque ahí terminó el Subte A por el servicio reducido. No nos dan más las piernas, pero había que estar".

Ninguna generación se quiso perder el acontecimiento y Malena, de 23 años, manifestó: "Feliz, no paro de emocionarme desde el domingo. Es todo alegría. Salimos 8:30 de Morón con el tren Sarmiento hasta Once y en Once el (subte) A. No podía no estar hoy, me lo iba a reprochar mucho".

Con el correr de las horas, la desesperación de la gente fue en aumento: nadie sabía dónde iban a ir los futbolistas que llenaron de alegría al pueblo con la victoria del domingo por penales sobre Francia en la final de la cita mundialista.

El gran enemigo de la tarde fue el calor y la desorganización de la caravana. Muchos sufrieron desmayos por las altas temperaturas o hasta ataques de pánico debido a la marea celeste y blanca que tomó las calles, avenidas y hasta parte de la autopista 25 de Mayo, para luego regresar a sus casas sin la satisfacción que fueron a buscar.

"No fue lo que esperaba, pero me voy contento con el clima festivo que hubo, quiero sacarle algo positivo. No vimos a los jugadores, no sabíamos para dónde iban, nos tenían de un lado a otro pero me quedo con la gente y su alegría", manifestó a NA Lionel, cajero de una casa de comidas, de 28 años y de San Antonio de Padua.

Y agregó: "No sé realmente qué pasó, quién tuvo la responsabilidad, pero ojalá se den explicaciones. Estuvo muy mal organizado todo, creo que el pueblo se merecía algo mejor".

Algunos se subieron a semáforos, a señales de tránsito, a carteles de la autopista y hasta a los postes de luz. La locura fue total.

El rumor de que la delegación iría a la Casa Rosada descolocó a todos y ocasionó dos corrientes: la de los que desistieron y emprendieron el regreso y la de los que se trasladaron hacia la Plaza de Mayo para sostener la ilusión hasta último minuto.

"Ya está, me quiero quedar con que la Copa está en casa otra vez y con que estuve el domingo y hoy. No todo es negativo, pero bueno, la bronca está. Vi que había helicópteros y, como me habían mandado por WhatsApp la información, presté atención y me percaté de que eran los jugadores. Fueron dos minutos y listo", relató Claudia, de 40 años y oriunda de Tigre.
El disfrute fue a la distancia, observando desde las calles esa suerte de "vuelta olímpica" aérea.

Sin embargo, existieron otros privilegiados que pudieron brindar su cariño a los campeones del mundo en vivo y en directo, mientras avanzaba lentamente la caravana triunfal del plantel nacional por la autopista Riccheri, como Julián, de 17 años y vecinos de Castelar, que logró su cometido en Aldo Bonzi.

Lágrimas de emoción, cantos por doquier y aplausos. Alegría y desazón. El cierre de un día histórico que tuvo millones de protagonistas y una fiesta a medias.
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