Se sabe, lo de River es una cuestión muy seria cada vez que juega por la Copa Libertadores. Tanto, que siempre es candidato a ganarla. Al menos, desde la llegada de Marcelo Gallardo, hace seis años. Y aso como con el Muñeco ya la ganó dos veces, anoche volvió a meterse en semifinales por cuarta vez consecutiva, derrotando a Nacional... en Uruguay. Y nadie se sorprendió, obvio.
Nacional tenía una sola chance: hacer un gol y meterse en carrera. Al cabo, la semana pasada había perdido 2-0 en Avellaneda y no tenía otra que ir a remontar la pesada herencia. Pero, el poderío de River es tremendo. La diferencia entre unos y otros a favor de los Millonarios salió a luz en cuestión de minutos. El local quiso a apretar los dientes en los primeros minutos pero la expulsión del arquero Rochet sobre el cuarto de hora (por un patadón a Suárez) y el nivel altísimo de Carrascal, lo condicionó enseguida.
Fue el colombiano el que abrió la cuenta con un gol casi poético. La controló tras un pase largo, la acomodó en el medio giro y la clavó en el ángulo de Mejía, quien ya había reemplazado al arquero expulsado y el 1-0 ya iba a parecer irremontable teniendo en cuenta, además, el valor del gol de visitante.
Lo que siguió fue todo de River. El elenco uruguayo, de todos modos, supo mostrar la vergüenza que acompaña siempre a los equipos charrúas y fue por el descuento pero se encontró con el segundo de los de Gallardo. De la Cruz, quien había aparecido poco pero bien, la tomó sobre el borde del área, se acomodó con todo el tiempo del mundo y marcó el inapelable 2-0 con otro remate al ángulo. Y así se iban al descanso pero Cougo le ganó al espalda a Montiel y estableció un descuento que le dio algo de emoción al complemento.
Zuculini marcó el tereceoa los 5 del ST. River, a esa altura, ya era un espectáculo. Otra vez el volante apareció para empujarla casi bajo el arco. Y lo que siguió fue todo del ganador. Pero Rodríguez mostró el amor propio del local dos minutos después y volvió a descontar. 3-2, el partido era emotivo. Pero...
River volvió a apretar el acalerador en los últimos metros y armó un show de goles. Apareció Santos Borré y se despachó con un hat trick para poner el 6-2 apenas pasando la media hora. Al final no hubo equivalencias. Y eso que no estaban ni Enzo Pérez ni Nacho Fernández hasta hace poco tiempo las dos figuras más importantes.