Un día después de la rutilante victoria ante Colegiales, que lo puso a cuatro puntos del líder Flandria, el plantel de Morón fue apretado por dos sujetos de la barra que se hicieron presente minutos antes del entrenamiento. La peor parte se la llevó Javier Rossi, goleador del campeonato y justamente quien venía de convertir los dos goles contra Tricolor, a quien le apoyaron un arma de fuego en el pecho.
El "Bicho" anunció que no jugará más en la institución del oeste. El defensor y capitán Emiliano Mayola también fue increpado, pero no con tanto ímpetu como lo hicieron con el delantero. Luego del dramático momento vivido, el cuerpo técnico que lidera Walter Otta decidió suspender el entrenamiento de la víspera. El presente del delantero es irreprochable.
Gran parte del momento del Gallo se sustenta por los diez goles que lleva convertidos. Para entender semejante agresión, totalmente repudiable, sólo hay que tener en cuenta las declaraciones del Bicho tras el éxito frente al equipo de Munro, apuntando a los dirigentes por el atraso salarial.
"Empezá a cerrar el orto", habría sido la amenaza de uno de los barras. Entonces, ¿alguien mandó a los barras a apretarlo?. Recordemos que a los jugadores les deben tres meses de sueldo y que ya habían realizado una medida de fuerza como protesta.
Luego de la agresión, los jugadores se encerraron en el vestuario por un largo rato y apenas empezaron a salir, Rossi declaró al borde de las lágrimas: "Fue un momento muy feo. Se me hace un nudo en la garganta, no puedo hablar. Nunca lo había vivido. Los que están adentro del club que se encarguen de contar lo que pasó. Uno deja todo dentro de la cancha".